L U G A R
Hay un lugar del nuevo Ícaro escapado,
Donde el tiempo se recuesta y deja de fluir
A borbotones por las ávidas venas.
Un lugar donde la luz azul lunar marca la pausa:
El inmenso calderón que detiene los afanes;
Los arroja a la cuneta del atajo vital,
Que en círculo espiral a ti me lleva.
Reverbera el trino irrepetible
Del tordo con armadura azul metalizado,
Firmes en el pico más alto del más alto pararrayos
Arrancando del perezoso sol,
Entre las brumas aún agazapado,
El primer heraldo que me llega recién resucitado,
Aún en la penumbra surreal del sueño abandonado,
Y me hipnotiza este otro sueño, más real ¿o igual de falso?
Otra vez vivo en mi mundo acordado, convencional, domado,
Pactado no sé con quién ni cuando, pero engañado.
Miro al alto por ver el ave soleada pero ha volado.
Ángel Ruiz
Del 11 de abril al 9 de mayo, se realizó en el Centro de Agustín de Foxá de la Comunidad de Madrid un taller de escritura creativa, en el que se trabajó, fundamentalmente, la palabra poética. Del fantástico grupo de compañeros del taller surgieron textos en los que plasmaron su espíritu y emociones. Este espacio nace como un lugar para compartir y disfrutar dichos textos, así como comentarios, opiniones, informaciones, que alumbren a la mariposa azul que anida en nuestros corazones.
lunes, 28 de mayo de 2012
miércoles, 23 de mayo de 2012
FERIA DEL LIBRO
Podríamos animarnos a dar una vuelta por la Feria del Libro. Quizás una mañana de la semana que viene :)
Abrazotes.
Abrazotes.
A N G E L del R O C I O
Cantan los pájaros en la medianoche.
Todas las noches cantan
mientras mi amor reposa escuchando su eco
mezclado con sus sueños.
No sé si siente lo que yo siento:
me arrastra con su aliento.
Mi mente, cuando el viento azota, se pierde.
Ya no oigo pájaros: desde que no estás tú,
no cantan en la noche.
Sólo oigo los grillos
que pronuncian tu nombre.
Escrito al alimón por Rocío y Ángel en la clase. Mayo 2012
Todas las noches cantan
mientras mi amor reposa escuchando su eco
mezclado con sus sueños.
No sé si siente lo que yo siento:
me arrastra con su aliento.
Mi mente, cuando el viento azota, se pierde.
Ya no oigo pájaros: desde que no estás tú,
no cantan en la noche.
Sólo oigo los grillos
que pronuncian tu nombre.
Escrito al alimón por Rocío y Ángel en la clase. Mayo 2012
lunes, 21 de mayo de 2012
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